Históricamente el esquema pedagógico se ha construido pasando por la paideia, la escolástica y por la educación desde la religión para instaurar de manera institucional una educación vertical en donde el papel del maestro es el de repetir todo el conocimiento que ha acumulado y el del estudiante es el de ser únicamente receptor del mismo, donde la labor del intelectual dista de la del profesor, viéndose la escuela como un sistema de control y dominio en el que las personas están ubicadas en orden jerárquico y quien se encuentra por debajo del controlador, no tiene dicha posibilidad de refutar lo que allí se impone ni mucho menos de cuestionar las formas de enseñanza, tal como lo señala Foucault, la escuela se convierte en otra de las instituciones que articulan relaciones de poder.
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Frente a aquella visión reduccionista, es necesario reivindicar el saber pedagógico con el fin de replantear el papel de cada uno de los actores dentro de la escuela (en especial la universidad) como institución de gran importancia en el desarrollo social. Tal saber se puede establecer como el cimiento que se desenvuelve dentro de una relación de triada (docente-estudiante-realidad), en donde lo "real" es el objeto a conocer y más allá de eso, el objeto que sobre el que se pretende aprender. Este objetivo a lograr se efectúa mediante un acercamiento epistemológico por parte de todos los actores y por medio de la enseñanza.
El docente, entendido como sujeto activo ha reelaborado un constructo cuyas fuentes han sido el conocimiento y la experiencia, entre otros aspectos, dicho producto ha sido impregnado por un sentido que permite procesar y transmitir el saber a su destinatario, pero más aún da la posibilidad de que el estudiante aprenda dentro de su propio proceso. De dicha manera, tanto la instrucción (transmisión de conocimientos) como la enseñanza (permitir que el estudiante aprenda desde su perspectiva) que deben concluir con la experiencia permiten la relación no entre el docente como sujeto y el alumno como el otro sino desde sujeto hacia sujeto, ambos actores pensantes, ello frente a lo que implica el factor humano, lo que tampoco puede traer como consecuencia dejar de lado el componente verídico-científico-objetivo, por el contrario, ello puede fundamentar las bases para la realización de una actividad científica, que desde Popper la confirmación de verdades rebatiendo otras, integrando a su vez un proceso dialéctico de apropiación y generación del conocimiento .
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=0WA_ahVNNAw
Si bien la discusión de la institucionalidad y los aspectos administrativos de la misma influyen dentro de la construcción del saber pedagógico, éste último no puede reducirse a ello, puesto que lo que se debe cuestionar la labor de docente para que pase a ser un orientador que siembre dudas y permita la crítica, que a su vez sea crítico con su propia práctica, convirtiéndose en una especie de investigador transformador. De igual forma, la tarea del estudiante toma relevancia en cuanto se crea la necesidad de empoderamiento por su parte, comprendido significados dentro del pensar y el hacer. No obstante, se precisa de la transformación constante a la rígida institucionalidad para que sea posible plantear escenarios de generación de conocimiento en conjunto con la construcción de saber pedagógico, ello conlleva también ubicar de manera efectiva el ámbito universitario dentro de la educación para lo superior.
Por otra parte, dos llamados especiales desde el saber pedagógico se plantean a los docentes universitario, en primer lugar, su saber debe trascender más allá de lo únicamente disciplinar, ya que se parte el paradigma según el cual un profesional experto en su materia es también apto para enseñar la misma, ello es muy importante pero la pedagogía es imprescindible. En segundo lugar, impulsar al tratamiento de problemas desde una inter y trans-multidisciplinariedad, más allá de promover la sectarización del conocimiento y su creación puesto que el conocer no se puede convertir en una actividad reduccionista, a ello apuntan los postulados de Morin.
Para concluir, realizo el siguiente apunte para reflexionar: dar paso a la consciencia del estudiante por aprender es un gran reto dentro del saber pedagógico ya que la costumbre es estar en la comodidad de la instrucción y la repetición. Hace falta efectuar una ruptura hacia la ya tradicional y reduccionista evaluación por competencias para pensar en la teoría ética y política de Martha Nussbaum, en donde a las capacidades humanas se les asigna la cualidad especial dentro de una noción de lo que constituiría un buen vivir. Cultivar las capacidades propias y de los alumnos puede ser una vía importante dentro del saber pedagógico.
Fuente: https://www.youtube.com/watch?v=hhljZr3jtVM